Nota Estatal de PUEDO                                             ¡EXCLUIR A LOS DEMÓCRATAS SE PAGA!  El domingo 26 de abril se cumple el 33  aniversario de la constitución del Consejo General de la ONCE. Fue un momento estratégico para la vida de la institución. Acabábamos de celebrar las primeras Elecciones democráticas y, a pesar de integrar 4 grupos distintos el órgano de gobierno y avecinarse una gobernabilidad Compleja y difícil para la entidad, en su primera experiencia representativa, había ilusión, compromiso y confianza en el futuro colectivo.                                           Costó arrancar y, más aún funcionar con normalidad y equilibrio. Pero el respeto democrático y la voluntad De superación común imperó sobre las dificultades objetivas y las diferencias puntuales. Y comenzó un nuevo tiempo para la ONCE  cargado de fuerza y de Eficacia. Por ello, aprender de nuestra propia historia es tan necesario hoy. El hecho de asumir las diferencias con respeto y de tener capacidad de cooperación Con quienes no comparten determinadas ideas con nosotros es fundamental para que funcione una institución que debe estar al servicio de todos. Así llegó sencillamente el éxito comercial, social, institucional y de gestión para la nueva ONCE democrática. Han pasado 33 años y, sinceramente en ese consenso básico hemos retrocedido años luz. Actualmente, nuestro modelo comercial padece un deterioro alarmante, no solo por el descenso de ingresos, lo que ya daría lugar a una revisión profunda De la estrategia, sino  de identidad institucional, claridad en la oferta y credibilidad social. Dos redes paralelas, la primacía de la rentabilidad económica Y la confusión de productos, le dan escaso nivel de solvencia y de transparencia global. Si a ello unimos una publicidad esquizofrénica entre la pretendida Simplicidad  del cliente y la inmensidad del mérito del actor ONCE, la imagen cae en pedazos. Nuestro modelo social es aparente e inconsistente, pues no integra laboralmente a las personas ciegas ni tampoco a muchos de los vendedores con otra discapacidad. Divide en categorías a los propios vendedores e incluso niega la venta a parte de los aspirantes ciegos o expulsa a los que ya venden por mor de la rentabilidad comercial. Nuestro modelo democrático está arrumbado con elecciones amañadas, sin respeto al pluralismo y expulsando a los grupos democráticos del espacio Común que son nuestras sedes territoriales. PUEDO ha sido obligada a desalojar las instalaciones, como ya os anunciamos, y a buscar una sede fuera de la entidad. Es un atropello democrático sin precedentes. Pero tiene la ventaja de que define muy bien a quien lo promueve.  El gran problema de nuestro devenir colectivo es que no existe capacidad de respuesta ni institucional ni pública para dar salida a esta situación insostenible. La forma concreta en que los gobiernos de turno entienden la tutela del Estado sobre la ONCE  les incapacita para resolver las cuestiones de fondo. La Naturaleza jurídico-política del Protectorado no se desarrolla en la práctica y deja un vacío insuperable del actual modelo corporativo. Probablemente, el propio Real Decreto vigente sobre Reordenación de la ONCE  permitiría un ejercicio adecuado de la tutela institucional, pero la falta De voluntad política y de capacidad crítica de la Administración impide su aplicación coherente. Por eso, cuantas veces hemos acudido al Consejo de Protectorado para buscar garantías democráticas, legales y sociales sobre aspectos fundamentales de la marcha de la ONCE nunca hemos encontrado respuestas mínimas de solución a los problemas. El mismo caso del desalojo de nuestro despacho sigue pendiente en el entramado ministerial, donde no son capaces siquiera de definir su competencia sobre el asunto. Y mientras tanto la Dirección por vía de hecho actúa sin control alguno. Por todo ello, en esta conmemoración del 33 aniversario del Consejo general, solo nos cabe abogar por un cambio de nuestra norma reguladora que favorezca un control público solvente y enmarque la autonomía organizativa de la entidad en los márgenes legales, sociales y democráticos correspondientes a nuestro Estado de Derecho y a nuestro sistema democrático. Ambos podrán tener muchas deficiencias que superar, pero dentro de la ONCE, implican unas garantías básicas de las que ahora no disfrutamos. Afortunadamente, estamos en un año electoral por excelencia, tenemos fe en que se abra en nuestro país un cambio político indispensable y, no dudamos de que ese cambio arrastrará también a la ONCE  caduca que sufrimos ahora. No somos impacientes, sabemos que los cambios en la ONCE son siempre más lentos, de hecho hicimos la transición democrática con 5 años de retraso, pero esta vez estamos preparados y la espera será menor. Lo que nos extraña es que nuestros dirigentes no tengan empacho en tomar medidas exactamente en la dirección contraria de lo que los tiempos anuncian. Por ejemplo, la expulsión de las sedes de los grupos democráticos es una obscenidad política totalmente impropia respecto a las nuevas tendencias de participación y empoderamiento democrático de los colectivos desde la base. Pero sin duda, les ciega la inmediatez y su error es grave. Han roto sin escrúpulos morales ni democráticos una línea troja de la convivencia interna, que la ONCE  es la casa de todos. Esta acción grosera, ventajista y dictatorial no quedará políticamente impune y tanto UP como sus dirigentes pagarán más pronto que tarde la factura democrática merecida.                                                                 La Comisión Ejecutiva Estatal     Para volver al menú pulsar: alt + flecha izquierda