5-2-15  PUEDO INFORMA  Nota Estatal de PUEDO en su XII Aniversario  U P SITIA Y ACOSA A TODO EL COLECTIVO DE LA ONCE              Las consecuencias de unas elecciones monolíticas, como las que acabamos de vivir el pasado 4 de diciembre en la ONCE, no son solamente de carácter político (por importante que resulte contar con una representación democrática y plural en los órganos institucionales), sino que afectan a la vida social cotidiana dentro de la entidad de una forma negativa drástica.             Los vencedores ‘a la búlgara’ se sienten dotados de una patente de corso infinita para manejar todos los resortes del poder interno, sin trabas ni controles que limiten su capacidad agresiva. De ahí las expresiones prepotentes del Presidente del Consejo General, Miguel Carballeda, elegido por unanimidad por cuarta vez por ese órgano monocolor e impermeable a cualquier cambio democrático. Su discurso en el día de Santa Lucía en el acto de Dirección General fue venenoso, sectario e imprudente hasta el extremo. No sabía como sacar humo de la nada para azotar a sus críticos, llegando a vincularlos con el juego ilegal sin precisión ni motivo objetivo alguno. Parece que en lugar de celebrar una victoria electoral estaba encabezando una caza de brujas, que necesitaba para justificar su hegemonía ilegítima.             Pero los hechos son tozudos y la crisis que vive la institución no se va a paliar con los desvaríos de un líder sin principios y sin base argumental coherente. Podrá atacar a propios y extraños, pero nadie le va a poder evitar un vacío incalculable de proyecto y de gestión.              En cambio, la composición de los nuevos equipos directivos de los diferentes ámbitos sí que le va a servir para afianzar la expansión social de su grupo político, pues solo bajo ese parámetro y no en función de la capacidad de los distintos responsables, se ha configurado el núcleo de poder institucional. Sí, Unidad Progresista, UP, mantendrá su control y penetración en todas las estructuras de la ONCE y su Fundación, al margen de que sus dirigentes sean más o menos idóneos para las funciones que les competen.             Es evidente la pérdida de entidad del Consejo General como órgano de gobierno. Su composición paritaria es quizá el único aspecto salvable de su conformación. Cada vez más, es un espacio de confluencia de cargos de las áreas ejecutivas, dentro de una subordinación jerárquica que impide la libre expresión de las ideas y de las propuestas, como genuina atribución de los representantes máximos de la Organización. La mínima renovación de personas es también un dato significativo de la esclerosis de la cúpula de UP.             Un Consejo así, devaluado e instrumentalizado para la gestión empresarial, es un elemento político muerto para cualquier nueva iniciativa y para la praxis democrática. Además, ninguno de sus miembros destaca por su brillantez ni eficacia probadas, por ejemplo sus dos vicepresidentes, José Luis Pinto y Patricia Sanz, lo que devalúa sin remedio la alta dirección de la entidad.             En el caso del equipo directivo de la ONCE matriz, tampoco encontramos motivos para ilusionarnos con la nueva etapa. Repiten dos piezas claves para la política de gestión, el Director General y el Adjunto responsable de Coordinación y Recursos, Ángel Sánchez y Jorge Íniguez respectivamente. Ellos son los más definidos  dirigentes de la mala gestión anterior y su continuidad es una prueba clara de que no habrá novedades positivas en la marcha institucional. El cambio en el titular de Servicios Sociales, Andrés Ramos, amén de su justificación como recoloque de directivos fieles, tampoco ofrece garantías de solvencia ni de emprendimiento en la materia más sensible para la inmensa mayoría de la afiliación a la ONCE. Sin embargo, en el área de Juego sí se han producido movimientos de cierto calado. Su titular procedente de la dirección andaluza, Patricio Cárceles, acompañado de su segundo de abordo, Francisco Arroyo, han desembarcado en la capital y se les nota. El espectáculo de su presentación no ha sido nada esperanzador: el nivel mostrado de fluidez de ideas y de capacidad política ha sido pobre y folclórico; ojalá su gestión lo desmienta por bien de todos. La insistencia por parte de casi todos los intervinientes en la toma de posesión de Dirección General, en el objetivo de los 1850 millones de ingresos por venta, parecía más una nota de debilidad que un pronóstico certero, dada la distancia a la que hoy nos hallamos de ese resultado económico. El cariz futbolero o, mejor aún, taurino con que se exhibía la apuesta, no nos daba especial confianza ni en el aspecto económico-comercial, ni menos aún en el de la paz social, pues un talante tan pragmático más bien anuncia medidas duras para nuestro colectivo de vendedores, sobradamente castigado ya por la mala gestión comercial, la auto-competencia desleal y las presiones coercitivas actuales. El continuismo en las restantes áreas denota poca voluntad de innovación y de creatividad.             La cobertura territorial y especializada no augura mejoras para el futuro. Resulta significativo el caso de la Delegación de Madrid, encomendada a Luis Natalio Royo, un gestor fracasado al frente del Juego, a quien se decía cesado por motivos de salud, y al que se le lleva a un hervidero como la Territorial madrileña, no apta para cardíacos (suponemos que no será ése su hipotético padecimiento). Mucha continuidad en el resto, lo que precisamente no nos tranquiliza, exceptuada Andalucía, que por razones obvias cambia en manos de dos directores de zona, Cristóbal Martínez y José Antonio Toledo,  que han promocionado a la sede regional.             Cambios en el SBO y CIDAT por medio de personas ya iniciadas en la gestión de servicios, Respectivamente Carmen Bayarri y Guillermo Hermida, algo que encierra una doble visión, son rehenes de políticas de recortes, pero tienen experiencia en el campo social, lo malo es que la Vicepresidenta Segunda del Consejo, Patricia Sanz, viene de dirigir con esa lacra los servicios sociales y ahora será quien los controle, lo cual no propicia nada bueno para ese cometido fundamental de la institución.             Nos disgusta que al frente del CRE de Madrid venga la directiva que cerró el centro específico de Sevilla, Amparo Cruz. No queremos ser profetas de calamidades pero estaremos atentos a cualquier movimiento de riesgo en este sentido para prevenir y actuar con contundencia en su caso.             De cualquier manera, deseamos a todo el nuevo equipo éxito en la gestión, ya que por encima de nuestra valoración política negativa, queremos la mejora de todos los servicios de la entidad, porque están muy deteriorados y necesitamos que no decaigan más en su declive, por la trascendencia que encierran para el bienestar de todo el colectivo social de la ONCE.             Dentro de esta perspectiva futura triste y oscura, nos parece increíble la falta de objetividad del ministro Alonso, quien con su presencia, probablemente bien intencionada, en la constitución del nuevo Consejo General y su exhibición política en reuniones y declaraciones, condiciona de futuro su capacidad tutelar y de control público sobre la entidad, algo que en un momento como éste lo consideramos pernicioso. Un gesto de apoyo a la institución no es determinante si luego se actúa con seriedad en el cometido indicado, pero es muy difícil superar el cerco de la ONCE si no se toman desde el principio las cautelas necesarias para separar la simpatía por la institución, con el rigor en el seguimiento y control de su desenvolvimiento, que compete al Gobierno a través del Consejo de Protectorado.             Son muchas las cuestiones que están en juego para enderezar la trayectoria de la institución. Por ejemplo, el conflicto social latente en Madrid con los despidos de vendedores por baja rentabilidad será una prueba básica para calibrar el nuevo estilo del equipo entrante y, en su caso, del Ministerio tutelar, para corregir los excesos producidos.             La capacidad de diálogo de la Dirección en aspectos estratégicos para la marcha de la entidad como la sostenibilidad económico-comercial, el mantenimiento del modelo social de empleo y de prestación de servicios y la normalización democrática  son piedras de toque ineludibles para saber si se puede abrir un nuevo tiempo.             También desearíamos que no se confirmaran las medidas restrictivas que estamos empezando a percibir para frenar la actividad social y cultural de PUEDO en el seno de la ONCE. Si eso fuera así, se trata de una declaración de guerra insensata que solo nos acarrearía a todos un grave quebranto en la convivencia y una vuelta de tuerca más contra la normalidad democrática. En tal caso, nuestra respuesta solo podrá ser de ruptura total y luego ¡qué nadie se queje de las consecuencias!.             En todo caso, en este XII Aniversario de PUEDO, os expresamos nuestra esperanza de que será el crecimiento de la conciencia colectiva y su compromiso por el cambio lo que de veras va a empujar las cosas hacia una nueva situación de recuperación de los valores éticos y sociales de la Organización. Además, si esa actitud colectiva coincide, como confiamos, con un nuevo escenario político en nuestro país, va a ser más factible que el cambio democrático en nuestro entorno llegue, más pronto que tarde, para culminar nuestras aspiraciones democráticas.   Fdo.: La Comisión Ejecutiva Estatal Para volver al menú pulsar: alt + flecha izquierda